2 de mayo de 2008

DEMOLICION INTEMPESTIVA CLANDESTINA


EN EL CASCO HISITORICO.

Ocurrió en la esquina de Independencia y Bolivar, en el Barrio de San Telmo.

El hecho fue denunciado ante el Gobierno de la Ciudad por vecinos del barrio, a pesar de lo cual la demolición terminó con el edificio en pocas horas.



http://gbdpropiedadesdemolidas.blogspot.com/2008/05/bolivar-769-y-787-gran-demolicion.html



Estudiantes que salían del colegio como todos los días se sorprendieron al ver que el edificio de la esquina, que el miércoles a la tarde estaba de pie, ya no existía. "Aquí vivía un amigo mio, hasta el año pasado, después los desalojaron. Era un hotel tomado", contó Romina asombrada al ver a la grúa terminando de demoler.

La esquina quedo libre de construcción.

Una parte funciona hace tiempo como estacionamiento.

Contactos:
Vecina Denunciante: Graciela Fernández.fernandez5522@yahoo.com.ar
Subsecretaría de Patrimonio Cultural: 4323 9400
Comisión de Patrimonio Arquitectónico de la Legislatura: 4338 3405

4 comentarios:

Marta Alvarez dijo...

Soy asidua lectora del blog y puedo comprobar alarmada la destrucción sistemática del patrimonio histórico de la ciudad de Buenos Aires.
Hace aproximadamente un mes que no transitaba por la calle Lavalle al 2600 y, para mi sorpresa, pude comprobar la demolición del edificio sito en el 2688. La construcción databa de 1912.
Creo que las acciones que Uds proponen como organización se inscriben en un debate más profundo que la demolición de tal o cual edificio y que, a mi humilde juicio pasa por definir cuál es nuestra identidad como país, ya que nuestro patrimonio histórico, y en particular, el arquitectónico refleja el aporte de la suma de culturas que han aportado para que hoy seamos quienes somos.
Pareciera que la diversidad molesta algunos intereses.
Esto es más visible en Buenos Aires. La coexistencia de estilos arquitectónicos diversos: art nouveau, racionalismo, eclecticismo, art decó, neocolonial y otros refleja este hecho.
Se escuchan voces que debaten sobre la utilidad o no de las construcciones suntuosas antiguas.
Creo que más allá de este tipo de cuestiones ideológicas, detrás de estos bienes patrimoniales, subyace el trabajo de artesanos cuyas habilidades se han perdido en el tiempo.
Parece que para algunos empresarios de la construcción esto no tiene importancia en función de un lucro económico inmediato. Lamentablemente este interés prevalece cuando ejercen el poder de demoler edificios sitos en zonas protegidas como el Casco Histórico.
También es cierto que es económicamente inviable para el gobierno recuperar todos los edificios patrimoniales y convertirlos en centros culturales.
El desafío mayor es: ¿cómo refuncionalizar estos edificios respetando por lo menos las fachadas y aquellos elementos valiosos que poseen sin convertirlos en “engendros” mezcla de posmodernismo y estilo original?

Anónimo dijo...

Es increible como se sigue desvastando el patrimonio de la ciudad, con la casi total pasividad de nuestros gobernantes.
A ellos, encarecidamente: Hagan algo

Liliana Capone dijo...

Es un despropósito absoluto. Parece ser que la fiebre de los negocios le impide a este gobierno acatar las leyes.
Costó mucho tiempo y esfuerzo armar una legislación de preservación patrimonial y de casco histórico específicamente: más allá de las gestiones, se venía avanzando en el buen camino y en menos de seis meses, lo impensado: vista gorda (o acuerdos espúreos)iniciaron esta catástrofe cultural y patrimonial en nuestro querido Casco.
Ví pintar el mural, todavía en tiempos en que San Telmo era un barrio venido a menos y mis amigos cuestionaban mi cordura por elegir vivir allí: nunca esperé ver su destrucción, nunca imaginé que volvería a ver la piqueta destruir el poco patrimonio edilicio que había sobrevivido a años de ignorancia oficial y privada.
No me cabe ninguna explicación oficial: me consta que las autoridades tienen mecanismos eficaces para impedir la demolición en Casco Histórico. Si esto sucedió, es porque fue avalado en forma clandestina.

Linas dijo...

Es una lastima que una ciudad tan hermosa arquitectonicamente sea desptruida lentamente por intereses inmobiliarios especulativos.
Porque todos tenemos que vivir en capital, salimos unos kilometros de la capital y hay terrenos suficientes para hacer hermosos barrios con casas o edificios.

Que tristeza, rabia, dolor recorrer Buenos Aires en estos tiempos,
lina acuña